Oda a la Mujer que Vendrá


¿Dónde estás mujer?,
el oscuro silencio féretro de la noche,
dibuja tu rostro fantasmal,
transformando los mil rostros de las mil mujeres,
en una escultura única y atómica,
la luminosa luz sol,
del lejano paisaje en que me veo diminuto,
mirándome a los ojos,
va moldeando tus pómulos invisibles,
y tallando tus labios uvas y tu sonrisa miel,
lo cristal del arroyo que se desplaza como la vida vértigo,
y que observo pasar a su orilla arrodillado,
devoto silente y abúlico,
transforma el manantial frío en tus ojos cristalinos,
brillando como la luz desnuda del alma,
la suave caracola solar,
el indiferente viento,
el piadoso trigo,
el majestuoso mar,
le dan forma a tu profundo pelo,
poderoso alimento de mis sienes nocturnas.

Oh!, ahora imagino tus senos y tu vientre,
¿Dónde estás mujer?

Grito Terrenal


La tierra le grita a Dios,
ahuecando sus manos toscas y rojas en torno a sus millones de bocas secas,
el sentir de sus vísceras se vuelve fuego,
el sentimiento se mezcla con una parte del espaverso y del unipacio;
Dios casi no la escucha,
su indiferencia la tranquiliza,
casi la excita;
pero el grito lleva ira,
y su garganta se desgarra con la pasión de sus pulmones tibios;
el llanto es inminente,
la lluvia se avecina;
Dios te golpea la espalda;
calma; calma…ya pasará.